11-6-2011

A principios de junio y a las puertas del equinoccio de verano nos encontramos con Fermín y Abilio en su corral de Catadau. Estos dos hermanos de la Aldea de Casas Nuevas son los últimos pastores trashumantes de Salvacañete y por tanto, los herederos de una tradición de varios siglos que su padre Ceferino Muñoz les inculcó desde pequeños.

En unos pocos días saldrá en ruta con su rebaño hacia los agostaderos serranos de Salvacañete, donde trás un viaje que durará 10 días, llegarán a su destino para pasar los meses más cálidos en estas tierras, siguiendo la misma ruta que hicieron a principios de otoño pero a la inversa.

De los 10 días que se necesitan hasta llegar a los agostaderos serranos, les acompañé durante las tres primeras jornadas.

La familia Muñoz descansando en la pinada del cementerio de Buñol.

Al pasar por las calles de Buñol, Fermín me cuenta que hace unos años, al llegar a una de las rotondas de este pueblo, una chica con su coche se puso muy nerviosa por la lentitud del paso de las ovejas, tenía mucha prisa… y señalándose el reloj con malos gestos y peores maneras le indicaba a Fermín que se le hacía tarde. “Señora, yo ya llevo cinco días de vereda, y aún me quedan otros cinco, así que…”

En cierta ocasión, yendo de vereda, Fermín estaba cruzando un puente muy estrecho, por la mitad ve que iba un vehículo a su encuentro que empezó a pitarle de malos modos y a reprocharle, a lo que el pastor le contestó: “Pero hombre, como voy a tirar pa atrás mil ovejas, no será más fácil que lo hagas tu”.